La piel es nuestro órgano más extenso y el más visible ya que sus funciones son fundamentalmente la sensorial y la protectora. Es decir protege toda la estructura interna de nuestro organismo y contiene terminaciones nerviosas que actúan como receptores del tacto, la presión o la temperatura.

La cúrcuma es una especia que tiene excelentes propiedades antisépticas, antiinflamatorias y antioxidantes todas ellas conocidas y aplicadas ya desde tiempos antiguos por la milenaria medicina ayurveda a las enfermedades más habituales de la piel.

Estas son algunas de las afecciones que comúnmente se tratan con cúrcuma por sus propiedades para mejorar sus síntomas. Si dejar de visitar a un médico dermatólogo que es el que va a confirmar el diagnóstico cuando los síntomas son especialmente agudos.

  • Acné: Las glándulas sebáceas de la piel producen sebo para lubricarla. Cuando los niveles de secreción de grasa son más elevados de los normal (por ejemplo por los cambios hormonales de la adolescencia) los poros se taponan y las bacterias quedan atrapadas dentro, al reproducirse provocando la rojez, hinchazón e inflamación de la piel. No solo la pubertad es la causante del acné. La mala alimentación, las digestiones alteradas, el estreñimiento, la elevada toxicidad de la sangre y el hígado provocan también elevados niveles de acumulación de grasa en la piel.
  • Psoriasis: es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de lesiones rojizas escamosas preferentemente en codos, rodillas, plantas de los pies y cuero cabelludo. Es una enfermedad inmunológica que tiene su origen en los linfocitos que provocan la renovación acelerada de la epidermis y la acumulación de esas placas escamosas de piel muerta, así como picor, dolor e hinchazón.
  • Eccemas o dermatitis: pueden ser de contacto con sustancias que nos provocan alergia, picor y descamaciones de la piel como jabones, cosméticos, perfumes o los productos de limpieza o pueden ser más severas como los eccemas atópicos.
  • Envejecimiento: Nuestra piel, formada por células y estas por moléculas y átomos pueden liberarse formando un radical libre que andará en búsqueda de otro elemento que lo estabilice. Los radicales libres son responsables del envejecimiento y causante de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, Parkinson o Alzheimer. La producción de radicales libres se acentúan por el metabolismo y por el sistema inmune cuando ataca virus y bacterias.

¿Cómo cuidar la piel?

Para cuidar nuestra piel prevenir todas estas enfermedades tan habituales que acabamos de mencionar lo primero que debemos hacer es incorporar en nuestra alimentación e higiene diarias unos hábitos saludables. Todos los conocemos pero sin embargo debido a nuestro ritmo de vida condicionado por las prisas y el estrés a menudo nos vamos apartando de ellos. Por eso es bueno recuperarlos, tomar consciencia de ellos y aplicarlos día a día de forma rutinaria y disciplinada.

  • Cuida tu alimentación. La nutrición de la piel como del resto del cuerpo se realiza a través de lo que comemos. Come frutas y vegetales de hoja verde, legumbres, cereales y semillas. Evita el azúcar refinado y la ingesta de de sustancias tóxicas como el alcohol. Reduce los lácteos, las carnes, y los alimentos procesados con exceso de sal y picante.
  • Bebe agua e infusiones. Unas más picantes y depurativas como las de cúrcuma, jengibre, canela o pimienta y otras más refrescantes como las de menta, hierbabuena, regaliz, manzanilla, hinojo o cardamomo Todo depende del momento del día o de la estación del año.
  • Limpia tu piel un mínimo de 2 veces al día.
  • Fortalece tu autoestima y desarrolla tu belleza interior. Controla las emociones como la ira o la ansiedad.
  • Duerme bien. Haz ejercicio regularmente y practica yoga. Las asanas
    estimularán tu metabolismo, limpiarán las toxinas y te ayudarán a mantener tu piel limpia gracias al sudor. Los pranayamas oxigenarán tu organismo y te ayudarán a controlar el estrés.

Cúrcuma. Beneficios. Belleza

Utiliza la cúrcuma para mejorar la salud de tu cara. Sabemos que la cúrcuma tiene propiedades antiinflamatorias y antisépticas. Por ello es un excelente remedio natural contra el acné ya que permite controlar la secreción de grasa que obstruye los poros de la piel y eliminar las bacterias que generan la inflamación y los granos. Es además muy útil para prevenir las arrugas y el envejecimiento prematuro de la piel gracias a sus poderes antioxidantes y a su acción protectora frente a los radicales libres. Es un buen compañero para el hígado a la hora de facilitarle las tareas de metabolizar los alimentos donde se generan estas sustancias y la eliminación de toxinas.

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¿Cómo tomar cúrcuma?

Tenemos muchas posibilidades y podemos escoger aquellas con las que nos sintamos más a gusto. Como mínimo hay que asegurar la toma de 250 mgr. de curcumina (principio activo de la cúrcuma) diarios. En tratamientos antiinflamatorios severos se recomienda llegar a 500 mgr. por dosis divididas en 3 tomas (aprox. 1,5 gr al día). Para ello lo podemos hacer a través de cápsulas que normalmente vienen acompañados de pimienta (piperina) para facilitar su absorción. O a través de la ingesta de extracto líquido de curcuma disuelto en agua, zumo o leche (entre 30 y 90 gotas al día). El uso de la cúrcuma en polvo tiene un innegable valor desde el punto de vista de su uso como especia a la hora de dar aroma y sabor a la cocina. Sin embargo, solamente dispone de entre un 3- 6% de curcumina con lo cual necesitamos tomar entre 1gr. y 3 gr. al día.

De la misma manera podemos utilizar cremas o lavarnos con jabones que contengan curcumina en su composición. Esto tendrá efectos beneficiosos para nuestra piel. Gracias a su textura rugosa es un buen exfoliante para eliminar la piel seca y las células muertas.

Mascarillas con cúrcuma. A su vez, podemos optar por aplicar a nuestra piel una mascarilla de cúrcuma 2 veces por semana. Mezclandola con aceite de coco hay que ir calculando hasta formar una pasta suave para aplicar sobre el rostro. La dejamos secar durante 20 minutos para que sus componentes penetren en la piel y actúen. Y finalmente la retiramos limpiando bien los restos colorantes amarillos. Notaremos la piel hidratada y fresca.

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